La construcción de nuestro edificio se llevo a cabo gracias a la colaboración de un numeroso grupo de alumnos y alumnas, y el acompañamiento de sus familias, especialmente las primeras promociones, a quienes estamos eternamente agradecidos, pues con valentía y altruismo comenzaron a hacerlo realidad.
Aún nos queda mucho por construir, pero no bajamos los brazos ni nos desanimamos, sabemos que es una obra, que como grandes obras, requiere de la solidaridad de las personas generosas.
Como guías y educadores de jóvenes decimos con gran orgullo que nuestra escuela lleva el nombre de un adolecente que supo vivir el estudio, el juego y las responsabilidades con alegría de hijo de Dios: “Santo Domingo Savio”, un ejemplo de vida para nuestros alumnos. |